Roban 5.000 celulares por día, un mercado ilegal de $200 millones mensuales

La cantidad de los robos fue establecida por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) que depende del Ministerio de Comunicaciones de la Naci√≥n, mientras que el jefe de la Divisi√≥n Cibercrimen de la Polic√≠a Metropolitana, Carlos Rojas, se√Īal√≥ que “es exponencial al desarrollo de la tecnolog√≠a y se dispar√≥ desde el surgimiento de los smartphones”.

“Estos celulares robados est√°n un ciento por ciento en manos de delincuentes” a trav√©s de la reventa tanto a usuarios desaprensivos “como a narcotraficantes y secuestradores”, afirm√≥ el comisionado Rojas.

Leonardo Rajchert, presidente de la C√°mara de Agentes de Telecomunicaciones M√≥viles de Argentina (Catema), explic√≥ que a los “dos millones de robos denunciados al a√Īo” hay que sumarles “los tel√©fonos tra√≠dos de contrabando desde pa√≠ses como Chile”, lo que le genera un negocio ilegal de “unos doscientos millones de pesos al mes”.

Seg√ļn fuentes policiales, los tel√©fonos robados son llevados a “laboratorios” en donde modifican sus c√≥digos de Identidad Internacional de Equipo M√≥vil (llamados IMEI por sus siglas en ingl√©s) mediante dispositivos que alteran su configuraci√≥n en las redes y los liberan para utilizarlos con otros n√ļmeros de tel√©fono y volverlos m√°s dif√≠ciles de rastrear.

Los tel√©fonos robados son llevados a “laboratorios” en donde modifican sus c√≥digos de IMEI mediante dispositivos que alteran su configuraci√≥n en las redes y los liberan para utilizarlos con otros n√ļmeros
Los voceros tambi√©n informaron a T√©lam que, hasta el 2005, las zonas en donde m√°s se registraban casos de robos, laboratorios y locales de reventa eran los barrios porte√Īos de Retiro, Once, Constituci√≥n y Liniers, as√≠ como en grandes shoppings y estaciones de trenes del Gran Buenos Aires.

Al respecto, el titular de la Divisi√≥n Cibercrimen porte√Īa mencion√≥ que estos lugares “no son sencillos de detectar” y menos a√ļn en la actualidad porque “hace unos a√Īos que se diseminaron por todos lados” debido a la expansi√≥n de los tel√©fonos inteligentes.

Frente a esta problem√°tica, el Enacom lanz√≥ en abril un sistema inform√°tico que permite verificar si un dispositivo fue denunciado por robo, mediante el cual “ya se registraron 96.000 consultas, unas 2.000 por d√≠a”, detall√≥ Agust√≠n Garz√≥n, gerente general del organismo estatal.

En esa base de datos, las compa√Ī√≠as de telefon√≠a m√≥vil agregan los n√ļmeros de IMEI que porta cada tel√©fono denunciado por robo y los ingresan a la “banda negativa”, una lista compartida con el resto de las empresas para asegurar el bloqueo del dispositivo.

Mart√≠n Ocampo, ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, indic√≥ que este sistema “limita la conexi√≥n de equipos robados en la red de telefon√≠a m√≥vil, para que los equipos denunciados queden bloqueados y su reinserci√≥n al mercado sea m√°s dificultosa”.

“Una forma de luchar contra la delincuencia es asfixiar las econom√≠as delictivas y desarticular las bandas que revenden celulares robados, y vamos en ese camino”, a√Īadi√≥ el ministro.

Mediante estas medidas, los organismos de telecomunicaciones buscan “que Argentina sea un pa√≠s hostil frente al robo de celulares”, dijo Rajchert.
En ese sentido, el presidente de Catema reconoci√≥ que “hay m√°s de una punta por donde abordar el problema”, pero supone que “al haber menos demanda, va a disminuir la comercializaci√≥n” en el mercado ilegal.

La fiscal Cristina Caama√Īo, responsable de la Unidad General de Investigaciones y Apoyo Tecnol√≥gico a la Investigaci√≥n Penal (Datip), conform√≥ el a√Īo pasado una mesa de fiscales que trabajan sobre la problem√°tica porque “se ve√≠an los inconvenientes con los celulares robados a trav√©s de otros delitos”.

Por su lado, el fiscal a cargo de la Unidad Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), Horacio Azzolin, consider√≥ que este “es un fen√≥meno muy grande que no se puede enfrentar si no se atacan las cadenas de sustracci√≥n y las de distribuci√≥n”, ya que “si se corta la cadena de valor que tiene el celular robado, se corta el robo de celulares”.

“Hay que prevenir con campa√Īas, poner m√°s polic√≠as para evitar que haya arrebatadores dando vueltas, vigilar las zonas y comercios donde se revende, investigar las organizaciones que cambian los IMEI y controlar los datos de los tel√©fonos robados”, opin√≥ Azzolin.

Al respecto, Rojas asegur√≥ que los operativos que realiza la fuerza de seguridad porte√Īa en los laboratorios y locales de venta “son muchos m√°s de lo que parecen” y son el resultado de investigaciones que “se inician con una denuncia y contin√ļan con trabajo de campo y tareas encubiertas en los lugares”.

Sin embargo, se√Īal√≥ que “hay que atacar por muchos lados” ya que “as√≠ como antes predominaban los delitos con autos que hab√≠an sido robados, hoy en d√≠a, todos los cr√≠menes se realizan con un celular”.

El jefe de la Divisi√≥n Cibercrimen tambi√©n responsabiliz√≥ a las compa√Ī√≠as telef√≥nicas, que “saben que un n√ļmero importante de usuarios tienen aparatos robados”.

En este sentido, el fiscal Azzolin indic√≥ que “si las empresas tuvieran la obligaci√≥n de verificar la identidad de las personas al momento de comprar un celular, dif√≠cilmente podr√≠a pasar todo esto”.

“Habr√≠a que ponerle un poco m√°s de seriedad al asunto y que sea parte de una pol√≠tica integral, legislar m√°s, porque es muy escaso lo que hay”, enfatiz√≥ Rojas.

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