El Consejo de Seguridad y la ONU piden una tregua en Alepo

Las hostilidades en Alepo recrudecieron en las últimas semanas y el Ejército sirio logró cortar el llamado camino de Castelo, la única vía de suministros que quedaba para los barrios del este de la localidad, que están bajo control de grupos armados opositores.
Según la ONU, desde el 7 de julio de este año los movimientos civiles, comerciales y humanitarios desde y hacia el este de Alepo se detuvieron totalmente.
En tanto, la ONU advirtió este lunes que esa zona, que además está siendo golpeada por bombardeos, incluidos hospitales, podría quedarse sin reservas de alimentos a mediados de agosto.
Los bombardeos sobre Alepo dañaron el último fin de semana cuatro hospitales y un banco de sangre, provocando la muerte de un bebé recién nacido, cuando se rompió la sonda de la que recibía oxígeno.
“La comunidad internacional simplemente no puede dejar que el este de la ciudad de Alepo se convierta en otra (…) zona sitiada”, dijo el subsecretario general para asuntos humanitarios de la ONU, Stephen O’Brien.
“Es una situación medieval y vergonzosa. No debemos permitir que esto suceda”, agregó. O’Brien ante el Consejo de Seguridad, el máximo órgano de decisión de la ONU compuesto por 15 países.
Por ello, O’Brien propuso este lunes el establecimiento de pausas humanitarias de 48 horas cada semana, con el fin de permitir a la ONU y sus socios humanitarios entregar asistencia a la población atrapada, que se estima entre 250.000 y 275.000 personas.
“Este debe ser un llamamiento de toda Naciones Unidas, no sólo mío como jefe humanitario. Esto debe venir de ustedes, del Consejo de Seguridad”, insistió.
Muchos de ellos, respaldaron este lunes la iniciativa, incluidas las potencias occidentales del Consejo -Estados Unidos, Francia y el Reino Unido-, que junto a Rusia y China tienen poder de veto.
“Veinte años después del sitio de Sarajevo, el Consejo de Seguridad no puede simplemente aceptar que estos crímenes de guerra se vuelvan a repetir”, advirtió el embajador francés, François Delattre.
Para Francia, Alepo se convirtió en una ciudad “mártir” y símbolo de la guerra en Siria, como Sarajevo en Bosnia.
En ambos casos, los civiles sirven como argumento a uno de los bandos para buscar que el otro levante el cerco. Los civiles quedan atrapados por una doble red, y las potencias de Occidente reclamaron que se levante el sitio (en Sarajevo) o se abran vías de salida (en Alepo).
Los sitiadores se negaron en las dos oportunidades a hacerlo. En Siria, plantean que los rebeldes usarían esas aperturas para reabastecerse o para escapar.
El pedido de una tregua en Alepo se produce en vísperas de la reunión que mantendrán el martes en Ginebra Estados Unidos y Rusia junto a la ONU para tratar de relanzar las estancadas negociaciones de paz sobre Siria, sumida en una guerra civil desde marzo de 2011.
Power ya dejó entrever este lunes que si no se resuelve la situación de Alepo será complicado poder avanzar en ese proceso.
En ese sentido, el embajador francés advirtió que el sitio de Alepo “podría ser la tumba del proceso de Viena”, el nombre con el que se conoce a la iniciativa diplomática con la que la comunidad internacional trata de poner fin a la guerra.

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